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Mostrando entradas de agosto, 2026

LA SECTA

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No ocurrió de golpe. Estas cosas nunca ocurren de golpe. Al principio uno no sospecha nada. Conocí a Priscila durante los años en que mi vida se había convertido en una sucesión de abogados, escritos y expedientes. Ella trabajaba con un conocido penalista, de esos que defienden casos de alto vuelo y cuyos clientes aparecen de vez en cuando en los periódicos. Odebrecht, Lava Jato y otros asuntos que era mejor no comentar demasiado alto en un restaurante. Al final no llegué a trabajar con él, pero con ella quedó algo. De vez en cuando me escribía. —¿Cómo va todo? Una tarde nos encontramos en un café de la calle Conquistadores y terminé contándole buena parte de lo que estaba pasando. No intentó darme una solución en veinte minutos ni convertir mi historia en una consulta jurídica. Escuchó. Después seguimos hablando de otras cosas. Abogada por la Villarreal, con una maestría en Madrid. Era joven, pero llevaba suficientes años entre estudios y casos como para pasar con naturalidad del dere...

LAS SEÑORAS DE LAS MALLAS

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A las 7.35 de la mañana aparecen la señoras de las mallas. Llegan en camionetas enormes. Land Cruisers, Tahoes, alguna Chevrolet. Carros que ocupan media calle y de los que bajan mujeres bastante más pequeñas de lo que uno esperaba. Llevan zapatillas, casaca deportiva y mallas negras. Casi todas son rubias. Algunas de nacimiento y otras por perseverancia. Y llevan agua. Mucha agua. Unas botellas enormes, con asa, cañita ancha y capacidad suficiente para atravesar el Sahara. Las cargan de un lado a otro como si en Lima existiera un riesgo permanente de deshidratación. Algunas parecen pequeños bidones de veinte litros. Todo indica que van a hacer deporte. —Hoy tengo pilates. —Yo funcional. —No puedo ni caminar. Ayer hice piernas. Los niños entran al colegio. Ellas no. Se quedan en la puerta. Primero son dos. Luego cuatro. Después siete u ocho mujeres en mallas forman un círculo justo en el lugar por donde todo el mundo necesita pasar. Uno intenta entrar. —Permiso. El círculo se abre unos...

ARENA EN LOS ZAPATOS

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Mientras me contaba los días que estaría en Lima, mencionó que TikTok llevaba un tiempo mostrándole videos de la Huacachina. —Quiero conocer el desierto. Nunca se me habría ocurrido ir por mi cuenta. Mucho menos apuntarme a uno de esos tours que salen de Lima de madrugada, recorren Paracas, Ica y Huacachina en un día y te devuelven a casa cuando ya estás demasiado cansado. Pero le escribí a Gael, un amigo del colegio, a quien suelo preguntarle cosas porque tengo la impresión de que siempre conoce a alguien que conoce a alguien. Me mandó varias opciones. Una proponía recogerte en tu casa a las cuatro de la mañana y dejarte de vuelta cerca de medianoche. Incluía desayuno, las Islas Ballestas, almuerzo, una visita a una destilería, los buggies, sandboard y un picnic al atardecer en medio del desierto. Lo tomé. Más por darle gusto que por otra cosa. Natalia aterrizó en Lima cerca de las once de la noche, cansada. La acompañé a comer algo rápido porque al día siguiente tenía que ir temprano...

LOMO SALTADO

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  Una tarde, mientras limpiábamos los tornos de cerámica, me preguntó cuál era mi comida favorita. —Lomo saltado. Repitió el nombre un par de veces, como quien intenta memorizar una palabra nueva. Después lo escribió en una nota del teléfono y seguimos hablando. Yo pensé que la conversación había terminado ahí. Empezó a mandarme fotos desde el supermercado. Primero, una estantería llena de botellas de sillao. —¿Cuál de todas es? Después un paquete de arroz. Más tarde, tres tipos distintos de carne. —¿Esta sirve? Al rato apareció otra foto. —¿Qué es ají amarillo? Le respondía como podía. Nunca imaginé que se lo estuviera tomando tan en serio. Días después me invitó a cenar. Cuando llegué, la cocina olía a cebolla. Apenas quedaba un rincón libre. Había ollas abiertas, una tabla llena de papas cortadas, el teléfono apoyado junto a la hornilla con una receta traducida al alemán y manchas de salsa sobre el plan de trabajo. —Creo que ya casi sale. La carne quedó más gruesa de lo normal. ...