INMORTALES - Parte 2
Estoy en el aeropuerto Charles de Gaulle. Las pantallas anuncian vuelos, las filas avanzan, las maletas ruedan por el piso. Alguien corre hacia una puerta de embarque. Una mujer le pide a su hijo que no se aleje. El teléfono vibra. Es un mensaje de María. «Pasa el día durmiendo, ya casi no responde, todo indica que no despertará más». Lo leo una vez. Después otra. Busco una palabra que haya entendido mal. Una coma, una duda, algo que permita leer el mensaje de otra manera. Un vacío legal que me permita sostener otra versión. No encuentro nada. Me siento. Hace dos años estuve en su matrimonio, en Lima. Hugo bailaba, brindaba, abrazaba a sus amigos. Su esposa estaba embarazada. Me anunció que su hijo llevaría mi nombre. Recuerdo su voz, sus bromas, las madrugadas en la piscina. Cuando teníamos quince años y nos retábamos a bajar nuestros tiempos, Hugo no aceptaba excusas. Si uno se cansaba, él gritaba desde el otro extremo del carril. Años después, cuando mi vida empezó a desmoronarse, s...